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Cuestionando asuntos de mi profesión: ¿deberíamos los psicólogos ir a terapia antes de ejercer?

Cuestionando asuntos de mi profesión: ¿deberíamos los psicólogos ir a terapia antes de ejercer?

"Trabájate a ti mismo", "haz introspección", "estate en constante evolución", "hazte responsable". Son consejos (o imposiciones) que escuchamos con frecuencia. Pero cuando toca mirar hacia dentro, la cosa cambia. Y los psicólogos no somos la excepción.

Para mi primer post quiero cuestionar algo de mi propia profesión que podría parecer incoherente a priori, pero es más profundo de lo que parece. Realicé un estudio cualitativo como trabajo de fin de máster para abordar la controversia sobre la terapia personal como componente obligatorio en la formación de psicólogos clínicos.

El contexto actual

Primero, definamos: la terapia personal se refiere al tratamiento psicológico que reciben los profesionales de la salud mental.

Actualmente ni en España, ni en Estados Unidos, ni en Reino Unido es obligatorio haber pasado por un proceso terapéutico antes de ejercer la profesión y acompañar procesos ajenos. Sin embargo, aquí aparece una paradoja significativa: aunque la terapia personal no constituye un requisito formal en la formación general, existe un reconocimiento generalizado de su valor para el desarrollo de la competencia profesional.

De hecho, ciertas asociaciones y contextos sí la exigen: en España es obligatoria dentro de la FEAP (Federación Española de Asociaciones de Psicoterapeutas), en Europa la EFPA (European Federation of Psychologists' Associations) tiene requisitos similares, en Estados Unidos se solicita para ciertos puestos y especialidades, y en Reino Unido fue obligatorio hasta 2005.

¿Qué hace que una terapia funcione?

Para entender la relevancia de la terapia personal en nuestra formación, primero hay que comprender qué hace que una terapia sea exitosa. Según el modelo de Lambert (2023), solo el 15% del éxito terapéutico depende de la técnica y el enfoque teórico utilizado. El 85% restante se distribuye así:

  • 40%: Factores extraterapéuticos (resiliencia de la persona, eventos externos, apoyo social)
  • 30%: La relación terapéutica (vínculo entre profesional y paciente)
  • 15%: Expectativas y efecto placebo (confianza en el proceso y en el terapeuta)

La conclusión es clara: no es la técnica, sino el terapeuta y el vínculo que construye lo que marca la diferencia.

Por tanto, a mejor terapeuta, mejor vínculo, mejores expectativas, mejores resultados de la terapia. Pero entonces, ¿qué es ser un buen terapeuta? Esa es una conversación más larga que podemos dejar para otro momento.

Por ahora, si el terapeuta es tan determinante, ¿qué aporta la terapia personal a nuestra formación? Los estudios identifican varias ventajas:

  • Autocuidado: Ayuda a construir identidad profesional y mantener el bienestar psicológico (Geller et al., 2005).
  • Autoconsciencia: Tiene dos dimensiones según Sansó et al. (2015): el conocimiento profundo de uno mismo y la capacidad de mantener una perspectiva dual que permite percibir las necesidades del paciente sin perder el propio centro.
  • Mejora de habilidades terapéuticas: Al haber cuestionado y procesado nuestras propias heridas, mejora la capacidad de estar presente de forma empática, escuchando, aceptando, sin juzgar, con flexibilidad y apertura mental.
  • Mejora de la alianza terapéutica: Desarrolla empatía, flexibilidad, iniciativa terapéutica y actitud docente. Elementos que no se alcanzan únicamente con conocimiento teórico (Arango y Moreno, 2009).
  • Experiencia de primera mano: Entiendes qué técnicas funcionan y cuáles no, enriqueciendo tu práctica (Macran et al., 1999; Grimmer & Tribe, 2001; Murphy, 2005). Eso sí, debemos evitar generalizar nuestras experiencias como si fueran universales.
  • Comprensión real del paciente: Te ayuda a ser más respetuoso y humano en tu práctica diaria (Norcross, 2005). Además, permite mantener equilibrio emocional frente a la intensidad del trabajo clínico, evitando el burnout (Woolfe, 2006).
  • Diferenciación emocional: Ayuda a separar tus propias emociones de las reacciones transferenciales de los pacientes, evitando que tus historias sin resolver interfieran en el tratamiento (Geller et al., 2005).

El lado oscuro de la obligatoriedad

Después de leer todas estas ventajas, podrías preguntarte: ¿por qué no es obligatorio entonces? Pues…

  • Resistencia al proceso: Si el 30% del éxito depende de la alianza terapéutica, obligar puede generar rechazo y boicotear el proceso (Atkinson, 2006).
  • Barrera económica: Un proceso terapéutico requiere un coste añadido a un proceso formativo ya costoso en sí: carrera universitaria, máster en psicología general sanitaria o PIR (oposición para acceder al sistema público).
  • Riesgo de sobregeneralización: Existe el peligro de proyectar nuestra propia experiencia sobre el paciente, asumiendo que lo que funcionó para nosotros funcionará para todos. Podemos perder el marco referencial del paciente al centrarnos excesivamente en el nuestro (Macran et al., 1999).
  • Riesgo de patologización: Obligar a todos a ir a terapia asume que todos necesitan tratamiento (Esto da para otro post: ¿hay que tener patología para beneficiarse de la terapia?).
  • Contradicción fundamental: La terapia puede transformarse en una fuente de presión adicional en lugar de alivio (Grimmer y Tribe, 2005), violando valores como la autonomía y la libertad para decidir iniciar un proceso.
  • Evidencia débil de que hacer terapia nos haga automáticamente mejores profesionales.

Entonces… ¿tú qué opinas?

Hablamos de calidad profesional, responsabilidad ética, desarrollo de la competencia clínica, ser un modelo de salud mental. En un campo donde las emociones intensas son el pan de cada día, somos de las pocas personas que deben sumergirse en el sufrimiento ajeno sin defensas (McLeod, 2003).

La terapia personal nos da herramientas para hacerlo sin perdernos en el proceso.

 

Comentarios (3)

Rodrigo26 de diciembre de 2025

Realmente inspirador, no puedo esperar al siguiente post :)

Marta9 de diciembre de 2025

Muy interesante

Alvaro8 de diciembre de 2025

Me encantaa <3